“El mercado interno gana ahora 2.5 TCF que antes estaban cautivos como garantía para la exportación”, resaltó.
Para lograr esto, se ha trabajado “bajo un concepto de equidad”, buscando la satisfacción de ambas partes y subsanando lo que calificó como “un arreglo absolutamente desequilibrado en contra del Estado peruano. Esta situación desfavorable para los intereses peruanos era consecuencia del acuerdo de gestiones pasadas de no destinar las reservas de gas del lote 88 al mercado interno, pese a que inicialmente esa era la intención.
“El gobierno anterior hizo muy poco en el sentido de mejorar esto”, además la “recuperación efectiva” del recurso natural permite que se haga factible la construcción del gasoducto andino del sur, al cual “le faltaba un trillón de pies cúbicos (TCF) de gas para tener la cantidad mínima que permitiera iniciarlo”.
Asimismo, a medida que este recurso llegue a los puntos de suministro para el consumo directo de la población, irán abaratándose los costos y se irá reemplazando los derivados de petróleo actualmente utilizados. Algunos de ellos, como el petróleo diesel, utilizado en el transporte público, “tiene un alto contenido de azufre” que propicia la emisión de dióxido y trióxido de carbono, dañando la salud de quienes lo absorben..
La explotación del lote 88 era materia de una ley (la 27133, de promoción del desarrollo de la industria del gas natural) “en la que se establecía que el mercado interno tenía la preferencia” y que la exportación se daría con aquellas reservas que quedasen luego de haber satisfecho la demanda local durante los primeros 20 años.
Sin embargo, se fueron modificando las condiciones de los contrarios iniciales hasta la decisión de que se exportarían las reservas del lote 56 “pese a que este inicialmente estaba destinado para la reserva estratégica, es decir, para cualquier emergencia derivada de lo que pudiese ocurrir de manera imprevista con el lote 88.
Con tal fin fue modificándose todo el marco legal existente “y se emprendió un procedimiento que careció de transparencia ya que no se dijo que es lo que se estaba persiguiendo realmente”.
Los detalles de esto “fueron ocultados a la opinión pública, y con eso se modificaron los contratos del lote 88 y se separó una cantidad de sus reservas para la exportación”. Es por ello que en los años siguientes, cuando hubo empresas que pidieron que se les suministre gas, se les dijo que no había suficiente.
“Desde 2007 a varias empresas que pidieron gas no se les dio, y a otras se les planteó condiciones inaceptables para ahuyentarlas. Esto quiere decir que el gas de ese lote no estaba disponible para el mercado interno porque estaba guardándose para exportarlo”
En la práctica, estas “eran reservas inmovilizadas que estaban bajo caución; como una ‘garantía’”.
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